¿Qué es el Feng Shui? He aquí una pregunta que en los últimos treinta años, desde que se permitió a los extranjeros establecerse en ese Imperio que es China, al comprar una tierra, al construir una casa, al derrumbar una pare o al fijar el asta de una bandera, quienes residían en los puertos concertados encontraron numerosas dificultades, todas ellas debidas al Feng Shui.
Cuando hace treinta años los principales comerciantes de la colonia de Hong Kong hicieron todo lo posible para concentrar la zona comercial de la ciudad en así llamado Valle Feliz, convirtiendo esa parte de la isla en el centro de la población, fracasaron ignominiosamente a causa del Feng Shui. Cuando el gobierno de Hong Kong trazó una carretera, conocida actualmente como la Brecha, que conducía al Valle Feliz, la comunidad China quedó sumida en un estado de tremendo terror y espanto, por el trastorno que causaría el Feng Shui de Hong Kong al amputar al dragón aquello miembros; y cuando muchos de los ingenieros empleados en el trazado murieron como resultado de la llamada "fiebre de Hong Kong", y las casa de los occidentales construidas en Valle Feliz fueron abandonadas a causa de a malaria, los chinos declararon triunfalmente que se trataba de un acto de venganza por parte del Feng Shui.
El Feng Shui significa "viento" y "agua", por que "es como el viento, que no se puede ver, y como el agua, que no se puede coger".
Los chinos lo han convertido en un arte oculto, y para quienes descuellan en este arte y de él sacan su sustento resulta ventajoso rodearlo con la misma aura de misterio que utilizaban los alquimistas y astrólogos europeos, cualquier persona que resida en China conseguirá adquirir un sistema de creencias supersticiosas que se supone que sirve para indicar a la gente el lugar donde deben construir una tumba o levantar una casa, de forma que asegure a quienes vayan a habitarla, prosperidad, felicidad duradera.
El sistema de Feng Shui es relativamente moderno. Sus diagramas y principales ideas proceden de uno de los clásicos más antiguos, pero su método y aplicaciones prácticas se basan prácticamente en las enseñanzas de Zhu He y de otros como él, que vivieron en tiempos de la dinastía Song (1126-1278 d.C.)
La forma de pensar de Zhu He, ha sido adoptada, de hecho, por el moderno confucianismo, y constituye la base filosófica de todo sistema del Feng Shui.
Según Zhu He, en los orígenes había un principio abstracto o mónada, llamada la Nada Absoluta, que evoluciono a partir de sí misma en el Gran Absoluto. Este último principio abstracto o mónada es la causa primordial de toda la existencia. Cuando se movió por primera vez, su hálito o energía vital congelada produjo el Gran Principio Masculino. Al llegar al punto más alejado de su desplazamiento, se quedo en reposo, y entonces produjo el Gran Principio Femenino. Al escindirse esta suprema causa por sí misma en masculino y femenino, la parte que quedaba arriba se convirtió en el Cielo, mientras que la de abajo formó la Tierra. Así fue como se hicieron el cielo y la Tierra, gracias a ellos no cesó en sus constantes permutaciones, por lo que en el curso de las mismas nacieron los hombres y los animales, los vegetales y los minerales.
La energía que anima ambos principios es llamada en chino Qi, esto es, el aliento de la naturaleza. Cuando este aliento fue expulsado y produjo los principios masculino y femenino y finalmente todo el universo, ello no fue debido a la arbitrariedad o al azar, sino al resultado de unas leyes fijas, inescrutables e inmutables. Estas leyes u orden de la naturaleza, llamado Li, fueron consideradas desde un punto de vista abstracto anteriores a la emisión del aliento vital, por lo que deben ser tratadas a parte, los antiguos sabios observaron que todas las leyes de la naturaleza se encontraban en estricta concordancia con algunos principios matemáticos que pueden ser representados e ilustrados mediante diagramas, reflejo de las proporciones numéricas del universo, llamados Shu, o números. Pero el aliento de la naturaleza (Qi), el orden de la naturaleza (Li) y las proporciones matemáticas de la naturaleza (Shu), son tres principios que no resultan directamente cognoscibles por los sentidos, que no son apreciables a simple vista, y que solo se manifiestan a través de formas y contornos de naturaleza física, las formas externas que revisten, constituyen la cuarta rama del sistema de la ciencia natural llamado Ying. Estas cuatros divisiones constituyen lo que popularmente se llama el sistema Feng Shui.
El Cielo gobierna la Tierra
El Cielo y Tierra influyen en todos los seres vivos, y que en vuestras manos esta el utilizar dicha influencia para obtener de ella el mejor partido.
Las fortunas de los vivos también dependan de la voluntad y de la influencia general de los muertos.
En lo referente al primer punto, la influencia que el Cielo ejerce sobre la Tierra, las influencias en tener en consideración serán las debidas al Sol y a la Luna, a los doce signos del zodiaco y a las veintiocho constelaciones, los CincoPlanetas - pues, tradicionalmente, los chinos solo conocen cinco -, las Siete Estrellas de la Osa Mayor y las otras Nueve Estrellas del Celemín del Norte.
Los chinos dividen la Eclíptica en doce partes iguales, cada una con el nombre de una animal. La primera es la Rata, que corresponde con Aries; la siguiente el Buey, lo mismo que nuestro Tauro; la tercera el Tigre, equivale a Géminis; la cuarta la Liebre, coincide con nuestro Cáncer, la quinta, el Dragón, con Leo; la sexta la Serpiente, con Virgo; la séptima llamado el caballo, con Libra, la octava, el Carnero con Escorpión; la novena, el Mono, que corresponde con Sagitario; la décima el Gallo, con Capricornio; la undécima, el Perro, con Acuario; y, finalmente, el Jabalí, equivale a nuestro Piscis. Debido a la precesión de los equinoccios, esto es, el desplazamiento de los puntos equinocciales de Este a Oeste, desde que los antepasados de los chinos fijaron esos doce asterismos ha sucedido un cambio en las relaciones existentes entre los signos del zodiaco y sus respectivas constelaciones.
Los chinos utilizan los Doce Signos Zodiacales para determinar las veinticuatro estaciones del año. Cuando el Sol llega a los 15º de Acuario (5 de Febrero) comienza la primavera. Cuando entra en Piscis (5 de Marzo)los insectos se sientes excitados; cuando entra en Aries (30 de Marzo-9, se llega la equinoccio vernal, seguido por la estación que se define como "Brillante y clara", al entrar en Tauro(20 de Abril) genera una lluvia fructífera que antecede al comienzo del verano(5 de mayo) tiene lugar la estación en que "el grano esta relleno" y después la que se conoce como "el grano forma la espiga"; en Cáncer se dan dos estaciones, la que comienza con el solsticio de verano (21 de junio) y la del "poco calor" (7 de julio); cuando el sol esta en Leo (23 de julio), comienza "el gran calor", seguido del comienzo el otoño (7 de agosto), cuando el sol esta en Vigo (23 de agosto), el "calor es ilimitado", y después comienza el "rocío frío" (8 de octubre); cuando llega a Escorpio (23 de octubre) "cae la helada" y después se alcanza el invierno (7 de Noviembre); la siguiente estación se conoce como "pequeña nieve" (22 de Noviembre), que corresponde a Sagitario, seguida de la "gran Nieve" (7 de Diciembre); cuando el sol llega a Capricornio (22 de Diciembre) se llega al solsticio de invierno, seguido del "pequeño frío" (6 de enero), y del "gran frío" cuando el sol entra en Acuario (20 de enero), con lo que se completa el año.
Después de los doce signos Zodiacales, viene en orden de importancia el grupo formado por las Veintiocho Constelaciones, o Moradas, que va recorriendo la Luna en su recorrido mensual a lo largo de la Eclíptica. Estas Veintiocho Constelaciones se dividen en cuatro agrupaciones. La primera recibe el nombre de Dragón Azur, y se localiza al Este, comprendiendo las siete primeras constelaciones. La segunda es llamada el Guerrero de Sable, que vive al Norte. La tercera recibe el nombre de el Tigre Blanco, que se sitúa al Oeste; y la cuarta el Pájaro Bermejo, que gobierna el Sur.
Además de la Veintiocho Constelaciones, los cinco Planetas que eran conocidos por los Chinos, junto con sus virtudes ocultas juegan un papel muy importante en el sistema del Feng Shui.
Se dice de Júpiter que reina en el Este, gobernando la primavera. Su atributo esla benevolencia. Marte reside en el Sur, al frente del verano, favoreciendo lapropiedad, Venus mora en el Oeste, gobernando el Otoño. Su provincia es eldecoro. Mercurio, localizado al Norte, manda sobre el invierno y representa lasabiduría. Saturno, que reina en el centro, sobre la Tierra, gobierna el punto Central del Verano y simboliza la fidelidad.
Hay otro conjunto de estrellas, llamado las Nueve Estrellas del Celemín del Norte, que es de gran importancia para la determinación des los aspectos faustos o infaustos de cualquier lugar y de su influencia consecuente sobre la suerte del hombre.
El siguiente punto a considerar es la influencia que Cielo y Tierra ejercen sobre los seres humanos. Los principales agentes por mediación de los cuales, el cielo y, especialmente, los cinco Planetas, actúan sobre todas las criaturas vivientes, son los cinco Elementos de la naturaleza.
Estos cinco Elementos son Madera, fuego, Tierra, Metal y Agua.
El primero es el agente de Júpiter; el segundo de Marte; el tercero de Saturno; el cuarto de Venus y, finalmente, el quinto de Mercurio.
De nuevo hay que considerar que la Madera es abundante en el Este, el Metal en el Oeste, el Agua en el Norte, el Fuego en el Sur, mientras que la Tierra predomina en el Centro, entre los cuatro puntos cardinales.
Hay que saber que en la corteza terrestre existen dos tipos de corrientes magnéticas diferentes; una masculina y otra femenina; una positiva, la otra negativa; una favorable y otra desfavorable. La primera es llamada alegóricamente el Dragón Azur; la otra el Tigre Blanco. Cuando uno se orienta hacia el sur, buscando un lugar que sea asiento de buena suerte, el Dragón Azur siempre debe estar a la izquierda y el tigre Blanco a la derecha.
Así pues, la primera preocupación del geomante consistirá en dar con un sitio propicio, encontrar un autentico Dragón Azur y su complemento el Tigre Blanco, que podrá distinguir gracias a cierta elevaciones del terreno. Dragón y Tigre son comparados constantemente con el brazo y el antebrazo de un hombre.
Además de la conjunción del Dragón y del Tigre habrá de darse una apreciable armonía de todos los elementos celestes y terrenales que influencian a aquel lugar en particular, la cuál podrá ser determinada mediante la brújula Feng Shui, llamada luopan, la ciudad de Cantón es debida al hecho de hallarse situada en el punto en que se cortan las dos cordilleras que se dirigen formando suaves meandros hacia el Bogue, donde se encuentran adoptando una forma de herradura. La cordillera de las Nubes Blancas representa el Dragón, mientras que el Terreno ondulante que hay al otro lado del río viene a ser el tigre. Por eso, el lugar más favorable de Cantón se encuentra en el Terreno que está cerca de la puerta Norte, ya que tiene el Tigre y el Dragón a su izquierda y derecha, respectivamente. Y en lo que se refiere al punto donde se concentra la buena suerte, como dicen todos los libros que tratan de Feng Shui, el mejor lugar "es como una virgen recatada, que ama el retiro", por eso en caso de duda, una de las primeras reglas consistirá en buscar el lugar más apartado.
Otra regla dice que en un lugar que no ofrece ningún altibajo de importancia, o que sea perfectamente liso, o que sus declives, aunque acusados, se hallen repartidos uniformemente, de manera que no permitan ninguna indicación de Dragón o de Tigre, no se podrá encontrar ningún buen sitio.
Una tercera regla consiste en observar la distinción entre terrenos masculinos y femeninos. Las elevaciones bastante acusadas se supone que son masculinas, mientras que los suelos desiguales, ligeramente ondulados, son femeninos.
Finalmente, una vez que se hayan cumplido las reglas anteriores, el lugar elegido para una sepultura o tumba, habrá de estar siempre seco y libre de hormigas blancas, que últimamente son causa de espanto tanto para vivos como para muertos.
Las Proporciones numéricas de la naturaleza
Para ilustrar y comprender este esquema de las proporciones numéricas, que relaciona y junta cielo y Tierra, los antiguos sabios de china inventaron ciertos diagramas, desde hace más de dos mil años, los chinos conocen y usan un conjunto de diagramas que el básicamente el mismo que hoy día utilizan los ignorantes y los supersticiosos como amuleto de inefable eficacia encima de las puertas de unas vivienda. Sin embargo este conjunto de ocho diagramas puede haber sido construido originalmente, ya fuese de manera sintética o analítica, de la manera que se indica a continuación.
Si representamos el principio creativo superior por una línea completa (yang), y el correspondiente principio femenino por una línea partida (yin) y los permutamos, obtenemos los símbolos que, en número de cuatro 4, llamaremos diagramas:
dos líneas paralelas completas, que representan el principio "masculino fuerte".
dos líneas paralelas partidas, que representan el principio "femenino fuerte".
una línea partida encima de una entera, que recibe el nombre de "masculino débil".
una línea entera encima de una partida, que se llama "femenino débil".
El diagrama que corresponde al "masculino fuerte" se tomo como símbolo del Sol, del calor, del intelecto, de los ojos, etc. El diagrama que corresponde al "femenino fuerte" se supone que representa a los planetas, la noche, el cuerpo, la boca, etc. El diagrama "masculino débil" representa la Luna, el frío, las pasiones, los odios, etc. y, finalmente, el diagrama "femenino débil" simboliza las estrellas, la luz del día, la forma, la nariz, etc.
Tomando estas dos líneas de tres en tres se obtiene un conjunto de ocho trigramas.
El I Ching (Yi Jing), uno de los textos clásicos Chinos más antiguos explica de la siguiente manera los ocho trigramas:
tres líneas enteras representa el principio "masculino fuerte", que designa el cielo y se sitúa al sur.
tres líneas partidas simbolizan el principio "femenino fuerte", que se asocia con la tierra y que se asigna el Norte.
en el Este, dos líneas enteras con una partida entremedias. Simboliza el fuego, pues, según dice el I Ching, "para secar los diez Mil Seres nada mejor que el Fuego"
en el Oeste, dos líneas partidas con una línea entera en medio.
Simboliza el agua, pues "para mojar los Diez Mil Seres, nada más húmedo que el agua".
en el sudoeste, dos líneas enteras encima de una línea partida.
Representa el Viento, pues "para girar alrededor de los Diez Mil Seres nada mejor que el viento".
en el Nordeste, dos líneas partidas encima de una línea entera.
Representa el Trueno, pues, "para agitar los Diez Mil Seres", nada más rápido que el Trueno.
en el Sudeste, una línea partida encima de dos líneas enteras.
Representa el vapor del Océano, pues "para satisfacer a los Diez Mil Seres, nada más gratificante que el Océano".
en el Noroeste, una línea entera encima de dos líneas partidas. Representa la Montaña, pues "para que los Diez Mil Seres acaben y comiencen de nuevo, nada más perfecto que las montañas".
Incluso habrá ocho animales relacionados con los ocho trigramas: el primero estará representado por el caballo, la fuerza; el segundo; por el buey, la docilidad; del tercero se dice que resulta tan agradable como el faisán; del cuarto, tan degradante como el cerdo; del quinto tan penetrante como una gallina; del sexto, tan influyente como un dragón; del séptimo tan agradable como un cordero, y, finalmente, del octavo, tan fiel como un perro.
Los filósofos de la dinastía Song vieron que el viejo sistema desentonaba con su popular sentido de vista de la astronomía; pero como sentían demasiada estima por la sacrosanta pátina de lo antiguo como para atreverse a dejarla de lado, iban a mantener los antiguos trigramas, desarrollando un sistema basado en la idea de que los cinco planetas (Venus, Júpiter, Mercurio, Marte y Saturno), junto con sus correspondientes cinco elementos terrenales (Metal, Madera, Agua, Fuego y Tierra,) contienen como si dijéramos la gran solución al misterio de la vida.
Así pues, inventaron un conjunto de diez caracteres simbólicos, o números, con los que intentaban explicar los misterios del cielo, a los que llamaron los Diez Tallos Celestiales. Después cogieron otra serie de doce caracteres simbólicos, o números, y la utilizaron como la llave matemática que resolvería todos los problemas concernientes a la Tierra, a los que dieron el nombre de las Doce Ramas Terrenales. Sin embargo, en ambos conjuntos de tallos y ramas, hicieron distinción entre los números pares e impares. Obedeciendo las reglas del I Ching, adjudicaron el carácter a todos los números impares, haciendo provenir a los pares del principio femenino de la naturaleza. Adoptando otra regla del antiguo sistema, dividieron los diez Tallos Celestiales en cinco parejas, haciendo corresponder a cada una de llas no sólo uno de los cinco elementos, sino también unos de los cinco planetas. Las Doce Ramas Terrenales significarían, por tanto, además de los Doce Signos del Zodiaco, las Doce Orientaciones del luopan, y las Doce Divisiones del Día (cada una de dos horas).
La respiración de la naturaleza
Para el observador chino la Naturaleza es un organismo vivo que respira, por lo que no debe sorprendernos que su exhalación e inhalación sean estudiadas con suma seriedad. De hecho, al distinguir estos dos tipos de respiración la "expansiva", como ellos la llaman, y la "regresiva" logran explicar todos los fenómenos que ocurren en la naturaleza. Se dan en cualquier tallo y fibra, pues gracias a ella el Cielo, la Tierra y todas las criaturas vivientes se mueven y realizan sus funciones. A fin de cuentas, la respiración de la naturaleza no es nada más que la energía espiritual de los principios masculino y femenino.
Este origen incipiente y sin forma de los seres, luminoso y puro, aunque carente de forma definida, es de naturaleza masculina y puede ser llamado principio superior de la naturaleza; pero en cuanto se asumen las formas, se hace presente a la vista, constituyendo la forma exacta de las cosas, como volumen, color, forma y propiedades. Todo esto, por constar de peso, grosor y ser cognoscible mediante los sentidos, pertenece a lo femenino, y puede ser llamado principio inferior; en otras palabras, la expiración y la inspiración, sucediéndose regularmente, equivalen a la constante sucesión de crecimiento y decrecimiento, de vida y muerte en el mundo físico.
Los principios masculino y femenino, al unirse, constituyen el comienzo de los seres; cuando se separan, causan el decaimiento, la disolución y la muerte. En ocasiones se dispersan y vuelven a unirse. Cuando esto se repite una y otra vez se tiene el principio de reproducción, que impregna sin descanso la naturaleza.
Este aliento de la naturaleza, con sus pulsaciones constantes, con sus incesantes permutaciones de expansión y contracción, reviste en las variadas condiciones de la atmósfera una forma séxtuple, que es la causa imaginaria del Frío, del Calor, de lo Seco, de lo Húmedo, del Viento y del Fuego, propiedades que, en ocasiones, son llamadas los Seis Alientos de la Naturaleza.
Una de las supuestas Ventajas del sistema del Feng Shui estriba, precisamente, en que lo detecta y avisa a la gente de que el lugar en donde piensan erigir una tumba o una casa ocasionará la perdida de la vida y calamidades a las generaciones futuras.
En tales casos, sólo el luopan podrá indicar la presencia de un aliento nocivo, al señalar la falta de armonía entre las influencias planetarias y la discordancia de los elementos.
En el sistema del Feng Shui, el agua siempre es vista como el emblema de la salud y la opulencia.
Hong Kong, con su abundancia de rocas y piedras dispersas a todo lado de las estribaciones de la colina, presenta, de acuerdo con lo dicho, gran abundancia de aliento maligno; por eso, los chinos piensan que el gobierno británico fue muy sabio al plantar árboles en toda la colina para aislar a aquellos heraldos del mal. Pro la peor influencia maligna que en la actualidad sufre Hong Kong es debida a una extraña roca que hay al borde de la colina cerca de Wanzhai. Se puede ver muy bien desde la carretera del este. Los extranjeros se imaginan que representa a Caín matando a su hermano Abel; sin embargo, como para los chinos tiene forma de mujer la llaman "la mujer mala", y creen firme y seriamente que toda la inmoralidad de Hong Kong y toda la temeridad y vicio de Taipingshan son causados por esa roca maléfica. Tan firme se halla impresa dicha creencia en las clases más bajas de Hong Kong que quienes se aprovechan de las prácticas inmorales van a adorar aquella roca, derramando ofrendas sobre ella y quemando incienso a sus pies. Nadie se atreve a injuriarla, y corre el rumor de que varios canteros que intentaron cortar la base de aquella roca murieron de muerte súbita inmediatamente después.
Esta es la razón de que, en el sur de China toda aldea, toda aldehuela, todo caserío tenga un pequeño bosquecillo de bambúes o de árboles detrás y un estanque enfrente. Una pagoda, sin embargo, o una colina de árboles obedecen al mismo propósito y por esta razón, se supone que la parte alta de Cantón, con su pagoda de seis plantas, aleja el aliento maligno de la naturaleza y protege toda la ciudad. Otra forma de mantener alejadas las influencias malignas consiste en colocar enfrente de la puerta de la casa un escudo o tablero octagonal con los emblemas de los principios masculinos y femeninos, o con los ocho trigramas pintados en ella, y hacer que el camino que conduce a su entrada principal adopte una dirección curva o tortuosa.
Formas en que se aparece en la naturaleza
Otro elemento importante de la teoría de las formas externas de la naturaleza es la dirección de los cursos de agua. Un recorrido curvo y tortuoso es el mejor augurio de la existencia de influencias benéficas. En lo referente a los planetas y a su contrapartida en la Tierra, las reglas mediante las cuales cada montaña puede ser adjudicada a uno u otro de los cinco planetas son muy simples. Si una cumbre se levanta fuerte y tiesa, hasta terminar en un punto aguzado, entonces es que esta relacionada con Marte y representa el elemento fuego. Si el extremo de una montaña de forma aparecida aparece romo y plano, pero comparativamente estrecho, se dice que encarna a Júpiter y que representa el elemento Madera. Si la cumbre de una montaña forma una extensa meseta, entonces representa a Saturno, y se halla ocupada por el elemento Tierra. Si una montaña llega muy arriba, pero su cumbre se halla suavemente redondeada, se le llama Venus y representa el elemento Metal. Una montaña cuya cumbre adopte una forma almenada se dice que representa a Mercurio, y que se halla gobernada por el elemento Agua.